"Se acercó y me susurró... : Aqui está tu Superstar, pidiendote que no lo dejes solo...Porque él ..te ama..."

Cap.20: "Cada una con cada situación”




Hola e.e antes que nada lean esto!!! ¬¬ Ok…xD este capítulo es muuuy bipolar.. Ivi lo siento, yo sé que tal vez nunca actuarias así pero creo que influyo un poco mi estado de ánimos en ese momento u_U. Solo recuerden que es una historia no vida real así que no digan: ¡Ella es asi! -.-‘ okya xD .Me costó escribir esto y eso que no está bueno :c


dejen cargar esto [ http://www.youtube.com/watch?v=1uQG9yc-raQ ] yo les dire CLICK para reproducirlo e.e




Narra Mirge


Podía sentir como la mano de Tom acariciaba mi espalda, a pesar de las 3 remeras que llevaba encima… No quería dejar de rozar sus labios, sentir su lengua jugando con la mía. Pase mi mano por su cuello y lo acaricié. Me mordió ligeramente el labio inferior.

Dejé de besarlo, ambos nos miramos con la respiración algo agitada. No podía pronunciar nada y si decía algo sería alguna incoherencia. Con sus manos apretó mi cintura y me recostó suavemente en el sofá quedando él sobre mí… Acaricié su mejilla, él esbozó esa sonrisa que simplemente me hacía perder todo control sobre mí.

Besó mi frente, luego la punta de mi nariz, al hacer esto ambos reímos, llegó a mis labios volviéndolos a juntar con los suyos. Apoyé mis manos en sus hombros aferrándome a él, nuestras piernas estaban cruzadas y tenerlo tan cerca me estaba causando eso que había tratado de evitar.

Jugueteó con sus dedos por mi cabello y se acomodó mucho mejor sobre mí. Sentí un cosquilleo en la panza cuando pasó su mano por mi abdomen, con mis dedos lo acaricié por detrás de su oreja izquierda. Se detuvo

En unos segundos lo sentí respirar en mi cuello. Esto iba cada vez más lejos… Empezó a besarme, no descontroladamente, sino… con suavidad y delicadeza.

Su mano ya estaba mucho más arriba de mi abdomen, y los roces de sus labios en mi cuello empezaban a subir la temperatura de mi cuerpo. No puedo negar que en ese momento un soplo de lujuria se apoderaba de mi… lo deseaba, esa era la verdad y él me estaba demostrando lo mismo.

Jamás me hubiera imaginado en esa situación

Volvió a besarme en los labios y buscó la cremallera de mi abrigo. Lo tomé de la mano deteniéndolo

-Tom…- dije tratando de respirar con normalidad –No…- dije apartando su mano de mi cintura y la otra de mi cremallera. El me miró al principio con un poco de confusión para luego sonreír. Pude sentir que mis mejillas estaban enrojecidas… Estaba avergonzada.

<<Mierda>>

-Está bien…- dijo él besando mi frente y haciéndose a un lado para quedar al lado mío. Ambos recostados de un lado para así caber en el sofá, hasta ese entonces, no había notado que era bastante amplio.

Me abrazó por la cintura, y lo sentía respirar tras mío. Parecía agitado pero luego su respiración se tornaba tranquila y esa tranquilidad me lo transmitía a mí…

Sentí su mano buscando la mía para así entrelazarlas. Quería llorar… pero de la felicidad

<<Oh! Maldita sea ¿Qué no te puedes calmar?>> Me abrazó aún más fuerte y me besó la mejilla

-Te amo…- dije en un susurro. No escuché nada de parte de él, esbocé una sonrisa… Que para ser sincera… tenía algo de dolor detrás de ella.

Silencio. Esa era la respuesta.

-Por favor entiende que me cuesta- dijo por fin entre risas nerviosas

-No te preocupes- dije vencida por su risita

Movió un poco el mechón de cabello que caía sobre mi rostro y así también secando la lágrima que estaba en la esquina derecha de mi labio

-Ya es tarde…- dijo tratando de sentarse. Lo mismo hice yo

-¿Te vas?- me pregunté en ese momento si eso no sonaría muy necesitada

-No… dijo sin pudor para luego sonreír – Me quedo aquí…- se acostó tirándome junto a él –Contigo-

Como lo amaba, y esto iba más allá de un amor ciego de una fan. Lo quería a pesar de sus imperfecciones que a mí parecer lo hacían perfecto.

Quedé durmiendo con una sonrisa en el rostro, entre sus brazos



…….




Narra Gaby


-¿A dónde vas?- me gritó mi madre cuando me levanté agriadamente de la mesa

-A cerrar el contrato- dije caminando hacia mi habitación

-Me tienes que explicar- dijo siguiéndome

-No tengo nada que explicarte. Ya te dije todo-

-No me gusta eso- gritó desmedidamente. Definitivamente no le agradaba Bill

-A ti no te gusta nada-

-No te vas a enredar con una estrellita-

-Ya cálmate- dije poniéndome mi perfume favorito

-Ni pienses que te voy a dejar viajar para que te encuentres con él…-

-No tienes porqué detenerme- dije recogiéndome el cabello

-Me vas a hacer caso- dijo tirándome del brazo

-Me voy…- me solté bruscamente. –Violeta está afuera esperándome- salí apresurada

-¡Gabriela!- me siguió –Luego hablamos-

Salí de la casa lo antes posible -¿Ya?-

-Sí…-

-No me había equivocado acerca de su reacción-

-Olvídalo- dije tratando de ignorar el tema.

Ya iba a pensar en que hacer…

Lo habíamos logrado, y me había reído en la cara de Violeta. Ambas viajaríamos apenas cumpliéramos 18, las ansias ya me estaban consumiendo ni siquiera me importaba el sermón que mi mamá me daba a cada rato sobre Bill. Ya nada me haría cambiar de opinión

“Te va a dejar… te va a dejar” me había dicho en uno de sus tantos discursos.

Muchos pensaran que estaba ciega de amor, no, la verdad es que no. Aun sabía que todo podría pasar, que él no fuera lo que yo pensaba, que lo que sentía fuera solo una ilusión…

Pero quería intentarlo. Quería saber hasta qué punto llegaría todo esto o si nunca tendría un punto final… para saberlo debía vivirlo. ¿No?

….

Narra Ivi

Después de haber ido con Georg al boulevard, no lo había visto más. Sólo hemos hablado y yo solo echaba la culpa a la universidad que se había vuelto algo pesada.

Me sentía mal, es verdad, porque sentía que mi amor por él sólo había aumentado y eso no era muy bueno ya que cada vez me sentía menos correspondida. Ese último paseo al boulevard me había dejado claro que más que amigos nunca llegaríamos a ser. Dejaba salir un suspiro a cada rato y terminaba por comprender que por lo menos éramos algo, no la fan y el ídolo… Supongo

-Llegas tarde- me reclamó Rafa, un compañero de clase que para mi suerte también era latinoamericano. Tenía el cabello negro y los ojos oscuros. Era muy apuesto, a decir verdad

-Me desperté tarde- dije excusándome -Aun no llego el profesor, ¿cierto?-

Negó con la cabeza –No va a venir- me informo

-Entonces ¿Porqué tanto apuro?- cuestioné

-La profesora Karol dará clase en su hora- La profesora Karol Höndel enseñaba cultura alemana o algo así, como esa asignatura no era muy importante me la pasaba casi siempre dormitando

-Entonces, vamos…- me esquivé un poco para pasar por al lado suyo

-Ive…- me detuvo del brazo

-Ivi- subí el tono de voz –Me gusta más así-

-Lo siento- dijo algo avergonzado -¿Te puedo pedir un favor?- Genial. Total tenía muchas ganas

-¿Qué quieres?- pregunté de mala gana

-Cúbreme con la Karol- me rogó como un niño

-¿Qué vas a hacer?- lo miré sospechando

-Bueno…- se paso la mano por la nuca –Ivi…-

-Ya te entiendo- dije a la par que sonreía –Vete- le hice un gesto con las manos

-Gracias Ive…!!- me abrazó

-¡Ivi!- le recordé

-Sí, adiós- salió corriendo por el pasillo. Sonreí y fui a sentarme en mi lugar

-Guten Tag- Karol había llegado y con sólo su saludo comenzó a aburrirme

….

La vida de una universitaria en Alemania no parecía ser muy divertido, al menos para mí. Estaba sentada cambiando una y otra vez los canales tratando de que algo me llamara la atención, acompañaba esta situación una paleta que había comprado antes de llegar .Estaba aborreciendo esta maldita rutina. Cuando dejé en un canal escuché el nombre de Georg 



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-Es raro que este chico tan calmado esté en las noticias ¿Eh?- dijo algo burlón un hombre

-Pero sí lo está- corroboró la chica quien estaba a su lado –Al parecer el bajista de la banda Tokio Hotel ha regresado con su antigua novia-

-Así mismo- dijo el hombre mostrando una foto de él tomado de la mano con una mujer en el boulevard –Ayer lo sorprendimos dando un paseo como siempre solía hacerlo-

-Siempre ha admitido que esta chica era la única mujer para el-

-Tienes razón… en este tiempo de soledad no pudo encontrar a otra-

-Cambiando de te…- apagué el televisor. Me acomodé en el sofá y miré mi paleta que se derretía y empezaba a mojar el piso. La alfombra se humedecía cada vez más pero ya no era solo a causa de la paleta derretida sino también de las lágrimas que caían una tras otra.

Me sentí poca cosa, o más bien ilusa por creer que mi papel en esta historia de emoción sería como la de Gaby o la de Claudia. Estúpido sueño, maldita esperanza que me trajo aquí… Por mi mente empezaron a pasar los momentos en los que estuve con él

////

-Es que es tan hermoso, tranquilo y...no sé- dije algo atontada

-Tienes que verlo por la noche… Es aún más hermoso-

-No lo dudo…-

-Solía pasear mucho por aquí antes- su mirada se volvió algo distante

-¿Antes?-

-Sí…bueno…- dudó un poco –Antes de todas las giras- respondió relajado

///

-Ahora entiendo…- dije balbuceando y riéndome hipócritamente. Me recosté por el sofá y deje caer la paleta

///

-Bueno, ya es suficiente de mí… quiero saber de ti- dije entusiasmada. El sonrió de lado y me miró con esos ojos verdes grisaqueos. Su mirada era tan serena, hermosa…

-Pero eres fan… Seguro ya sabrás la mitad de mi vida-

-La mitad- volví a repetir lo que dijo para hacerle notar mi curiosidad

///

-Seguro pensaste “Que idiota”- mis manos temblaban, los nervios me pesaban tanto pero aún mas me pesaba el agitado latido de mi corazón que por primera vez se sentía abrumado y ¿rechazado?, Lancé una risa entre lágrimas. No cabe duda que estaba sumida en la mayor de mis tristezas

Deseaba terminar este dolor que me abrumaba, quería olvidar todo. Encerrar los pocos recuerdos que guardaba de él para no retenerlos nunca más en mi mente…

-Entiendo…- dije después de calmarme un poco –Tu rechazo…- Sonreí pero ya no hipócritamente, aquí terminaba todo… el delirio acababa. Yo no era la indicada y no sé por cuánto tiempo había cargado con la idea de que sí lo era. Me levanté y arrojé la paleta para otro lado, fui al baño y empecé a lavarme las manos y el rostro… me miré al espejo ¡Como odié ese reflejo! Las pupilas abultadas, el rostro pálido y los labios temblorosos. ¿Por qué lloraba? Debería estar feliz…

“Ayer lo sorprendimos dando un paseo como siempre solía hacerlo” retumbaron las palabras del hombre en mi cabeza

“No sabes, Mirge, lo que yo daría por él. Soy capaz de regalarle mi vida entera para verlo feliz” alguna vez había dicho esa frase

“en este tiempo de soledad no pudo encontrar a otra” me tomé la cabeza con las manos. Yo nunca había actuado así, jamás hubiera hecho eso así como jamás pensé amarlo así.

Estrellé mi mano por el espejo. El dolor que recorrió mi brazo izquierdo no se comparaba con lo que mi alma sentía, mis dedos quedaron inmovilizados mientras el espejo quedó tiritando…. Mi llanto me ahogaba pero no podía dejarlo salir. La sangre empezó a caer en el lavadero mezclándose así con el agua… miré atentamente mi mano, me sentí decepcionada de mí misma

Maldita sea la hora en que me convertí en esto…

Cap.19: Esta noche y todas las demas...








Mirge estaba llegando tarde a su trabajo, sabía que eso iba a causarle problemas

-¿Despertándose tarde?- dijo sarcásticamente Romyna al ver entrar a Mirge a la sala, ante la atenta mirada de los demás.

-Lo siento… por la tardanza- Mirge hablaba con dificultad, había llegado corriendo –Tuve unos problemas…- se justificó

-Problemas que me importan muy poco…- dijo a Mirge caminando hacia ella –Niña… niña…- su voz sonaba molesta y burlona –Mira que estas a prueba… Una falla mas…- alzó su dedo índice –Una más… y te quedas fuera- terminando de decir esto, miró sobre su hombro, al escuchar a alguien acercarse

-Bueno días- saludó Zack, con una mirada sospechosa -¿Todo bien?-

-Buenos…- el saludo de Mirge fue interrumpido bruscamente

-Tu amiga aquí…- hizo un gesto con la cabeza señalando a Mirge –Se da el gusto de llegar tarde en su segundo día-

-Dije que lo sentía…- ella se sentía algo impotente –Tuve problemas- miró a Zack algo nerviosa –Prometo no volverlo a hacer…-

-No vengas con ridiculeces…- Romyna fue acallada

-¡Romyna! Trata de ser algo comprensible…- dirigió su mirada a Mirge –Ven, hablemos en mi oficina y explícame que paso…-

-Debe trabajar- dijo Romyna cruzándose de brazos.

Zack la miró con el rostro serio –Acuérdate que tampoco eres la jefa de la empresa…- dicho esto, se retiró con Mirge a su oficina.

Romyna quedó parada en medio de la sala ante las miradas y risitas de sus compañeros de trabajo. Volteó algo nerviosa -¡Dejen de mirar! ¡Mejor trabajen!- gritó volviendo a su escritorio.

…..

-Siéntate…- dijo Zack poniéndose detrás de su escritorio –Ahora cuéntame ¿Qué pasó?-

-Ayer, luego de retirarme de aquí… No lo sé, creó que se me bajó la presión o algo y me mareé…- Mirge guardó silencio al recordar lo que había pasado luego.

-¿y? ¿Alguien te ayudó?-

-¿Uh? … Sí... Un amigo estaba cerca, me vio y me ayudó… Por suerte- dijo sonriendo de lado. –Hoy desperté un poco tarde por eso… Creo que estaba muy cansada… no lo sé-

-Entiendo… Trabajaste mucho tiempo ayer y ese lugar no debe ser muy cómodo- dijo refiriéndose a la parte en dónde se revisaban las imágenes –Si vas a trabajar aquí, debes dormir bien- le regaló una sonrisa sincera y cálida.

-Lamento de nuevo… la tardanza- se levantó –Ahora iré a trabajar-

-Espera…- dijo Zack tomándola del brazo pero soltándola rápidamente -¿Me acompañarías a cenar a un restaurant hoy?-

-¿Qué?- Mirge se encontró entre la extrañez y la confusión

-Como amigos, por supuesto- aclaró -¿Aceptas?- el joven se mostraba algo nervioso

-Será en otro momento- dijo Mirge tratando de lucir su sonrisa más sincera –Hoy quiero quedarme en casa…-

-¡Oh! Comprendo…-

-Discúlpame…-

-No te disculpes… Pero me la debes- dijo bromista

-Voy a recordar eso…- abrió la puerta –Gracias- ese agradecimiento iba por la verdadera compresión que mostró él, Mirge se planteaba la pregunta de que tal vez él podría ser el único amigo en ese trabajo.

Llegó a su escritorio con la mirada de Romyna clavada en ella, no le dio importancia. Ahorrarse problemas, era una buena idea.

Sintió unos pasos tras de ella y enseguida unas imágenes estaban tiradas frente a ella –Empieza a ingeniar una portada- dijo rudamente Romyna –Tienes las informaciones en ese papel, así tienes una idea de cómo hacerla- Romyna se retiró

Mirge respiró hondo, tratando así de calmar su nerviosismo. Comenzó a mirar las fotos y leer las informaciones, algunas le causaban risa y con otras se aburría.

/Flash Back/

-Además…- continuo Tom –No estás sola…- besó la frente de Mirge

Tom movió los labios formándose una sonrisa en rostro. Sus mejillas eran tan notorias, esa sonrisa era como la de un niño que es complacido con un regalo… Mirge volvió a bajar la mirada –Quédate…- dijo para luego arrepentirse. Tom podría tomarlo de otra manera –Pero no es…- fue interrumpida por la sonrisa de Tom

-Lo sé…Me quedo contigo-

/Fin Flash Back/

<<Olvida eso>> se dijo así misma mientras sacudía un poco la cabeza.

Se concentró en trabajar, cuando debía salir almorzar, Romyna la detuvo

-Mejor pide algo para almorzar- Mirge frunció el seño –La revista debe estar terminada hoy mismo-

-La voy a terminar igual…-

-Pero luego se te dará otro trabajo- Romyna sonrió –Debería alegrarte…-

Mirge sonrió sarcásticamente, se esquivó un poco para volver a su escritorio, chocando levemente a Romyna.

-No seas infantil- dijo Romyna retirándose

-¡Pinche vieja!- dijo en español llamando la atención de una chica y un joven quienes estaban hablando cerca de ella

-¿Nerviosa?- preguntó la chica, de estatura mediana y cabello rojizo

-Algo así…-

-Paciencia- aconsejó el muchacho de cabello desordenado y de contextura delgada –Suele ser peor-

-¿Siempre es así? Creí que sólo se comportaba así conmigo-

El joven bufó –Siempre…-

-Está amargada porque Zack ni siquiera la mira- la chica río junto al joven. Pero Mirgenis permanecía con el semblante serio

-¿Qué te sucede?- preguntó el chico

-Nada… ¿Cómo te llamas?- preguntó

-Ryan…-

-¿Y tú?- preguntó a la chica

-Lían…- se presentó

-Bueno, Ryan y Lían…. ¿me podrían dar el número de algún restaurant? Me muero de hambre-

Los dos rieron –Claro, aquí tienes- dijo Ryan escribiendo en un papel

Mientras almorzaban también debían trabajar pero no por eso dejaban de hablar

-¿De qué se encargan ustedes?- preguntó Mirge

-Yo tomo fotografías, que ahora estoy revelando- respondió Lían

-Yo me encargo de los videos. Trabajamos Juntos- respondió riendo Ryan

-Ya entiendo la indirecta- rieron

<< ¿Serán ellos los que andan detrás de los chicos?>>

-Ya está terminando la hora de almorzar. Romyna llegará en cualquier momento- dijo Ryan con muy pocos ánimos

-Adivinaste…- susurró Mirge. En efecto, la chica de ojos profundamente negros entraba por la puerta

-¿Ya terminaste?- preguntó a Mirge

-Ya casi…-

-Apúrate. Necesitamos esa muestra terminada-

-Lo sé... Lo sé-



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-Mañana tenemos una entrevista- informó Bill a Tom –Es sobre la gira que tenemos aquí…- Sólo recibía el silencio –Menos mal que Georg y Gustav ya están aquí…

…. Se produjo un silencio -¡A ti te estoy hablando!- gritó Bill para captar la atención la Tom

-Mierda Bill, gritas mucho- dijo sorbiendo del envase de coca

-No me estabas escuchando- le recriminó su gemelo

-Claro que sí-

-¿Qué te dije?-

-Mmm… algo sobre una entrevista- dijo sin importancia

-Ajám… ¿y luego?-

-Te basta con saber que sí asistiré-

-La entrevista es ahora, fuera de casa- los ojos de Tom se abrieron tanto por la sorpresa

-¿Qué? Debiste habérmelo dicho…- dejó su envase a un costado

-Ves… no estabas escuchándome. La entrevista es mañana menudo idiota- Bill rió

-Que infantil eres…- dijo Tom algo enojado pero riendo

-Hablando enserio… ¿Te sucede algo?-

-Nada, sólo que me parece tan aburrido aquí-

-¿Piensas salir? Está nevando- dijo Bill mientras observaba por la ventana de la sala

-Da igual…- Tom tomó las llaves del auto y caminó hacia la salida -¿No te importa quedarte solo?-

-Ya ibas de salida igual- rieron –Vete tranquilo, yo voy a llamar a Gaby…-

-¿Otra vez? Bill… ya la tendrás cansada-

-¡No hable con ella ayer!- se defendió –Además… conozco cada vez más de ella- Bill sonrió

-Como digas- Tom sonrió, abrió la puerta –No creo que llegue esta noche- cerró la puerta

Bill suspiró –Con tal de que no te encuentren los fotógrafos y luego la hagas sufrir más- dijo para sí, pensando en Mirge… Bill sonrió –Ya sé a dónde vas tú…- dejó de pensar en voz alta, se estaba asustando él mismo.

Tom tenía los ojos concentrados en el camino, que era algo dificultoso a consecuencia de la nieve, miró su reloj de mano y sonrió –Ya debes de estar por ahí…-

No quería pensar mucho en lo que estaba haciendo, a dónde iba… No se hacía preguntas a las cuales no respondería. Estacionó el auto y miraba por la ventana del copiloto cada un minuto, o tal vez cada 30 segundos.

La reconoció apenas la puerta se abrió, tratando de cubrir su rostro de los copitos de nieve, caminando apresuradamente. A Tom se le dibujó una media sonrisa, abrió la puerta del auto y bajó de él, no sin antes cubrirse lo más que podía.

……….

-¿Te irás sola?- preguntó Ryan

-Sí, no se preocupen- dijo a ambos, pudo notar un auto muy conocido estacionado

-Cuídate Mirge- dijo la pelirroja –Nos vemos mañana- abrazó a Ryan por la cintura y ambos fueron caminando para esperar el tren.

-Hasta mañana…- se despidió caminando hacia el joven parado cerca del auto. De repente se detuvo y trató de caminar para otro lado. Él caminó hacia ella y la siguió.

-¿Qué haces aquí?- preguntó Mirge dándose vuelta para mirarlo. Se habían alejado un poco de ese lugar

-Vine a ver cómo estabas- respondió. La expresión de Mirge se suavizó ante esas palabras

-Estoy bien, gracias… Pero no debiste venir- dijo mirando hacia todos lados

-¿Por qué?- tomó del mentón a Mirge para que lo mirara

-Porque…Por…- esquivó el agarre. La ponía nerviosa mirar esos labios y tenerlos tan cerca –Por si no te diste cuenta esta empresa vive de los famosos y no quiero que te vean aquí-

-Ah! Sí… Bill me contó que trabajas en una revista o algo así- dijo Tom de lo más relajado –Pero no me van a reconocer. Tranquila-

-Tampoco quiero que te vean conmigo… Debo evitar no hablar absolutamente nada de ustedes- Los copos de nieve eran cada vez más fuerte

-Me parece bien que nos cuides- Tom sonrió –Vamos…- dijo jalándola del brazo

-¿A dónde?- preguntó confundida

-A un hotel…-

-¿Qué?- Mirge se soltó bruscamente de él- Tom rió

-Es broma- continuó riendo

-Tonto- dijo Mirge cruzándose de brazos

-No te enojes… Te llevo a tu departamento- dijo tratando de juntar su mirada con la de ella

-No es necesario. Voy sola- dijo dando media vuelta

-Deja que te lleve…- pidió Tom estirándola hacia él.

-No es necesario…-

-Sí que lo es… ¿Y si te vuelves a sentir mal?- Una fuerte ventisca trajo mal frío y copos de nieve

-¡Hace frío!- dijo Mirgenis apoyándose a él

-Si te vas conmigo, llegarás más rápido- Tom sonrió

-Está bien… Pero sólo porque tengo mucho frío- los labios de Mirge ya comenzaban a tiritar

-¿Cómo te fue en tu trabajo?- preguntó Tom poniendo en marcha el auto

-Bien… aunque creo que no le caigo muy bien a la encargada de mi ámbito-

-¿Ah sí? ¿Por qué?-

-No lo sé… Pero me carga con todo el trabajo y no le gusta lo que hago-

-Seguro sólo te está exigiendo porque eres nueva…- opinó Tom

-No creo que sea tan solo eso…- susurró Mirge

-¿Y qué otra cosa podría ser?-

-No lo sé… ¿Cómo anda Bill?- preguntó evitando hablar más del tema

-Está bien… Ahora debe estar hablando con Gaby-

-Otra vez…- dijeron en coro para luego largarse a reír

-¿Será que aún tienen temas de que hablar?- preguntó Mirge mientras bajaba del auto

-Seguro Bill se la pasa preguntándole sobre su vida…-

-Bueno, deben conocerse… él más a ella-

-Eso está claro… A veces tengo miedo de lo que pueda pasar si Bill la presentase-

-¿Por qué?- preguntó algo extrañada

-Yo sé que muchos fans estarán felices por él pero… ya he conocido a más de una chica que está obsesionada con él…-

-¿Crees que puedan lastimarlo? ¿A él y a Gaby?- Mirge lo miró preocupada, mientras Tom quedó observándola atentamente

-¡No! No me hagas caso…- trató de tranquilizarla –Se nota que los quieres mucho- opinó Tom, había notado como de una expresión relajada, Mirge pasó a lucir muy preocupada.

-Por supuesto…- Mirge se recostó por la pared -Gaby es mi amiga… y Bill- sonrió –También lo es…-

Tom asintió –Gracias por acompañarme…- dijo Mirge disponiéndose a abrir la puerta.

-Mir… Mirge- ella rió -¿De qué ríes?- preguntó

-De la forma en que pronuncias mi nombre- trató de calmarse -¿Querías decirme algo?-

-Es que tu nombre es algo complicado- se defendió –Bueno… ¿Te parece si cenamos juntos?- Tom lanzó una sonrisa que mezclaba la picardía y el nerviosismo

Los ojos de Mirge se abrieron enormemente, y el control sobre sus nervios que hasta ese momento estaba estable se descarriló. -¿Qué?- preguntó algo confundida -¿Qué pretendes?- se puso a la defensiva

-Sólo cenar- dijo como si fuera lo más obvio –Y pasar tiempo contigo…- se acercó a ella pero lo esquivó

-No quiero salir… - respondió vagamente –Tengo frío- se excusó

-Eso no es problema… Pedimos pizza y ya- él sonrió con esa sonrisa de niño que ya se le hacía costumbre

Mirge quedó pensando y mirándolo de reojo, se debatía ante 2 simples monosílabos: Sí o No… Sus pensamientos parecían pelearse entre ellos. Sabía que quien estaba frente a ella era la persona a quien más amaba pero también era la superestrella quien no tenía la mejor reputación.

Quería seguir hablando con él, quería seguir conociéndolo más, comenzó a hablar con ella misma… ¿Qué tenía de malo estar con él? Él no estaba interesado en ella y seguro sólo quería pasarla bien hablando con alguien ya que estaba algo aburrido…

Además ella tenía algo de hambre…

-Está bien- respondió luego de meditar –Pero tú pagas todo…-

Tom sonrió de oreja a oreja -¿Me vas a dejar entrar? O comeremos aquí?-

-Ah! Pasa…- dijo Mirge abriendo la puerta y entrando seguida de Tom

-Oh!- se sorprendió –Que ordenada- opinó riendo

-¡Bah! Es sólo porque no estuve en todo el día- dijo Mirge dejando su bolso tirado en un sofá –Siéntate…- dijo señalando el sofá –Yo iré a cambiarme esta ropa- dijo despectivamente. No le agradaba mucho cómo estaba vestida

-Pero estas muy bonita…- Mirge evitó mirarlo cuando dijo eso, sólo emitió un tímido “Gracias”

-¡Llama y pide la pizza!- le recordó Mirge gritando desde la otra habitación

-¿Cómo la prefieres?-

-¡Vegetariana! Ó Mozzarella!!-

-¿Qué dijiste?- Tom no había escuchado

-¡Elije tú!- unos pasos se acercaban a la habitación de Mirge -¡Ni se te ocurra entrar!- se alteró al ver la manecilla girándose

-¡No iba a hacerlo!- Tom sonrió -¿De cuál prefieres?

-Sólo elije tú…- Mirge abrió la puerta encontrándose con los ojos de Tom fijos en ella -¿Por qué me miras así?-

-¿Qué?- dijo confundido y separándose- ¿Así cómo?-

-No lo sé…- caminó al lado de él para pasar hacia la sala –Llama ya… tengo mucha hambre- ambos rieron

-No te desesperes- Tom marcó el numero del delivery y caminó tras de Mirge quien se sentó en el sofá para dos

-¿Quieres ver alguna película?- preguntó Mirge a la par que él se sentaba en el mismo sofá pero algo distante

-Veamos que hay en la televisión- tomó el control remoto y empezó a cambiar de canales hasta que se quedó en una película

-¿Qué película es?- preguntó Mirge

-No lo sé…- dejó el control remoto –Ya nos daremos cuenta- alzó una pierna en el sofá -¿Te molesta?-

Mirge negó con la cabeza –No serás el único que se ponga cómodo- dijo Mirge imitando su acción

-Me agradas…- dijo Tom mirándola fijamente

-Es normal…- soltó una carcajada al igual que él –Pensé que no te caía muy bien…- fingió concentrarse en la película.

-¿Por qué?- preguntó extrañado -¿Por lo que paso en el hotel, esa noche?- preguntó sonriendo. Ella sólo se encogió de hombros –Por eso precisamente me caíste muy bien…-

Ella lo miró –No entiendo…- tocaron a la puerta

-Debe ser la pizza…-

-Las pizzas ahora tocan puertas…- susurró Mirge sonriendo

-Ve tú…- dijo Tom recostándose más por el sofá

-¿Yo? Ve tú…, eres tú el que pasa ¿no?-

-De eso ya no te preocupes, ya está pagado a mi cuenta- sonrió relajado –Si voy yo.. tendremos problemas..-

Mirge suspiró vencida.

Al cerrar la puerta, Mirge fue a la cocina y colocó las pizzas en un mejor recipiente

-No comas a escondidas, ¿eh?- dijo Tom molestándola

Caminó de nuevo hacia el sofá –A comer se ha dicho- dijo poniendo el recipiente por sobre sus rodillas

-Lo pondrías en la mesa si no estuviera repleta de cuadernos- dijo Tom acercándose más

-Son de la universidad y olvidé arreglarlos…- se justificó –Quítate tus zapatos- dijo a Tom

-¿Por qué?- se quejó Tom.

-Porque son enormes y vas a lastimar mis pequeños pies- dijo, él sonrió, se apresuro en quitárselos. SE acercó más a ella, rozando sus piernas.



-Fuiste algo tacaño con la pizza ¿eh?- dijo Mirge acabándose el bocado de la última pizza

-Pide más si quieres…- sugirió Tom limpiándose las manos

-Es broma- aclaró bajando el recipiente en el suelo y sacudiéndose las manos. Sintió un cosquilleo en sus pies -¿Qué haces?-

Tom empezaba a tocarlos con sus propios pies, sólo sonreía

-Te comportas como un niño…- dijo entre risas Mirge

-Tienes una hermosa sonrisa…- susurró Tom

-No digas eso…- dijo cohibiéndose

-Es la verdad…- dijo acercándose más, casi subiéndose sobre ella

-Tom, no me hagas esto…- dijo empujándolo levemente

-Tú habías dicho que me amabas… ¿no?-

-No saques eso a tu defensa- dijo algo molesta –No te amaba… te amo tonto- dijo tratando de levantarse pero Tom la detuvo del brazo y la apresó entre sus brazos

-Aquella noche- dijo recordando –En la que me habías rechazado…- sonrió

-Tom...Por favor…- su respiración tan cerca la estaba matando

-Eso no es lo que más recuerdo…- vaciló-Lo que recuerdo constantemente… es que aquella noche…- acarició la mejilla de Mirge –Por fin sentí un verdadero “Te amo”- acomodó el cabello de Mirge por detrás de sus orejas.

-No juegues conmigo…- parecía rogar ella, casi al borde de lágrimas, lo esquivó de nuevo

El sonrió –Esto es raro… encontrar “el verdadero amor” en una fan…- se hizo a un lado

Mirge lo miró fijamente, su corazón se aceleró tanto que creyó que moriría en ese instante. Ni siquiera podía sollozar. ¿Habrá sido una broma de él? Ni siquiera le importó. Se acercó y lo besó en la mejilla izquierda -No importa cuál sea nuestro camino, cuales sean las razones por la cual te amo, no importa tu pasado, tus fallas, mis temores… Eres dueño de mi ser y eso será así hasta el día que yo muera- recordó en voz alta la repuesta que había descubierto esa última noche en Alemania.

Tom la tomó de su barbilla y la besó en los labios, abrazándola y tratando de sentirla lo más cerca posible. Como si la de la respiración de ella dependiera su vida… No podía entender esa presión que sentía en su pecho al escuchar el alocado latido del corazón de ella.

Quería tenerla por esa noche, por la siguiente y por todas las noches de su vida….